Es una versión triple de 100 gramos inspirada en la famosa torta. Se caracteriza por tapas rojas con sabor a frambuesa, cereza y limón, relleno de dulce de leche y cubierto con un baño de merengue. Es una apuesta innovadora de la marca que combina el estilo clásico de kiosco con sabores de la pastelería moderna.
El producto ha generado gran expectativa, siendo descrito como un "Red Velvet caprichosamente irresistible" y una opción diferente dentro del mercado de golosinas.